El 1 de febrero de 2002, un grupo de revolucionarios latinoamericanos fue detenido en la localidad de Sierra Negra, Sâo Paulo, Brasil, acusados de participar en el secuestro del multimillonario brasileño Washington Olivetto. Estos revolucionarios son militantes de dos organizaciones políticas chilenas.
Se trata de Mauricio Hernandez Norambuena, militante del Frente Patriótico Manuel Rodriguez, de Alfredo Canales Moreno y Marco Rodríguez Ortega, militantes del MIR-EGP (Movimiento de Izquierda Revolucionaria-Ejercito Guerrillero de los Pobres), de los compañeros colombianos Marta Urrego Mejía y William Gaona Becerra, y de la compañera argentino-española Karina Germano López.
Esta operación de secuestro de un multimillonario se inscribía en el contexto de acciones internacionalistas destinadas a profundizar la lucha revolucionaria en el continente, era de naturaleza política y tenía un objetivo político. Esta lucha no conoce fronteras y exige la unidad y la cooperación de los revolucionarios
Despues de su detención fueron salvajemente torturados En primera instancia, fueron condenados a 16 años de prisión, reconociendo el tribunal el carácter político de los hechos. Pero en noviembre de 2003, bajo la presión de la derecha, el Tribunal Superior de Sâo Paulo
negó el carácter político de la acción y aumento las penasa 30 años de prisión y un régimen excepcionalmente severo.
Los presos pueden solamente recibir visita de su familia mas cercana, pero como ningún pariente vive en Brasil, las visitas son muy escasas.
Mauricio Hernández es sometido hace 5 años a un régimen de aislamiento total, lo que viola incluso la legislación brasileña en materia de Derechos Humanos.
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